martes, 11 de septiembre de 2012

Crisis

    Con motivo de las fiestas del mes de septiembre, el pasado viernes me acerqué con otros amigos a la capital de la región, Murcia, para ver algunos de los actos de ese día. Sobre las nueve de la noche decidimos tomar un bocado, y nos desplazamos a la zona de “los Huertos”, donde están los bares-tascas-casas de comidas… no se qué nombre darles. Casi todas las mesas estaban ya ocupadas, tuvimos suerte y pudimos sentarnos en la única que estaba libre.
A la media hora había en la entrada del local más de 20 personas haciendo cola. Y lo mismo ocurría en todos los demás establecimientos.
    La pregunta que me surgía al ver tal afluencia de publico para cenar era: ¿Hay crisis?.
    Tras el refrigerio fuimos a ver el desfile de “Moros y Cristianos”, debiendo de resaltar la espectacularidad que tenían algunos de los trajes llevados por los participantes, con sus túnicas con bordados dorados, sus valiosas capas y tocados. ¿Hay crisis?.

    No voy a entrar si las fiestas públicas, financiadas por la administración local, son compatibles con la especial situación económica que atraviesan los ayuntamientos, dado que hay muchas personas que dependen de esos días festivos, con los que pueden aportar alguna economía a su casa: Hostelería y restauración, alquiler de equipos de iluminación y sonido, las imprentas por la elaboración de programas y carteles, los pirotécnicos, no hay fiesta que no tenga su castillo de fuegos artificiales y traca final de fiestas, etc.
    Suspender las fiestas para ahorrar, no seria muy viable dado que generaría menos esperanza para sobrevivir a mucha gente que espera acabe esta crisis que estamos padeciendo. Además, seamos sinceros… como quitemos las pocas alegrías que hay… acabamos todos amargados, la gente también necesita divertirse.
    Yo no soy quien para decir al personal en que gastarse su dinero, si quieren “pulirse” 500 euros en un traje para lucir en la fiesta, en salir a beber o comer en un restaurante, será con dinero que habrán ahorrado, y se lo gastan en lo que quieren, aunque a veces, anteponga ese gasto a otras necesidades. Un ejemplo: la casa contigua a donde vive mi suegra se queda libre, el inquilino que la ocupaba, alquila otra vivienda un par de calles más allá; y la que acaba de dejar, la deja echa unos zorros, debiéndole al propietario no sólo el alquiler de varios meses, sino también los recibos de agua y electricidad.
    Esperemos se vaya aclarando el horizonte economico…

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